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martes, 17 de mayo de 2011

Crónica de un Viernes Santo, por Pedro Pérez Borredá


Tarde del Viernes Santo 22 de abril de 2011

El sol buscaba un resquicio por el que asomar, en esa tarde oscura del mes de abril, entre las nubes negras amenazantes de lluvia. En eso estaba el tiempo mientras los cofrades de nuestra hermandad, portadores y no portadores, asistíamos al Vía Crucis que se oficiaba en la sede de la iglesia del Carmen, llenos de devoción y entusiasmo. Tras finalizar el religioso acto, nos dispusimos a sacar, de la iglesia a la calle de Germanías, la imagen de nuestra Virgen de los Dolores, tan bonita y floreada como cada Viernes Santo. Entre dimes y diretes sobre si habría procesión o se suspendería por el tiempo, colocamos la imagen en su carro y empezamos a transportarla hacia la Colegiata, no sin antes quedar gratamente sorprendidos (al menos los portadores) por la buena impresión que nos dio el nuevo almohadillado de las barras en el momento (corto eso sí) en que nuestros hombros lo probaron.

Nada más dar el primer paso empujando el carro que llevaría a nuestra imagen hasta la Seu notamos las primeras gotas de lluvia. Ante tal contratiempo, nosotros seguimos arrastrando con fe a Nuestra Señora, confiados en que sólo sería un remojón pasajero que no nos impediría pasear nuestra imagen por la ciudad de Xàtiva. Muy a nuestro pesar, no fue así. La lluvia fue aumentando en intensidad hasta desembocar en un verdadero aguacero, con la imagen de la Dolorosa, gracias a Dios, ya a salvo bajo las altas bóvedas de piedra de la Colegiata.

Allí, junto a las imágenes de Jesús Nazareno, la Virgen de la Soledad, el Ecce Homo, el Cuerpo de Cristo en el Sepulcro, la Entrada de Jesús en Jerusalén (la Burreta), el Santísimo Cristo de la Expiración (el Cachorro), el Señor de la Columna, el traslado del cuerpo de Cristo al sepulcro (la Camilla) el Cristo de la Palma y sus correspondientes cofrades ataviados para la ocasión, esperamos más de una hora a que el tiempo cambiara, como se decidió entre los representantes de cada una de las cofradías. Tras sobrepasar el límite acordado de las 19:30 horas, con la lluvia arreciando aún más fuerte si cabe, el Presidente de turno de la Hermandad de Cofradías de la Semana Santa Setabense, ataviado con la vesta del Santísimo Cristo de la Flagelación, el Señor de la Columna subió al altar de la Colegiata para pronunciar lo siguiente: “Nos tenemos que despedir todos y lo sabéis. Os pedimos perdón porque nos hemos equivocado. Lo sentimos mucho”. Palabras que cayeron como una pesada carga en el ánimo de todos los que allí nos reuníamos, cofrades y público en general.

No nos quedó más remedio entonces que cubrir a nuestra imagen con un plástico para la lluvia y dirigirnos, empujando el carro, hacia una de las puertas de la Seu para volver por donde habíamos venido. Cómo anécdota, cabe señalar que llegó a correr el rumor infundado, basado en la tradición histórica, de que Nuestra Señora los Dolores podía corría el riesgo de quedar en propiedad de la Colegiata y ser objeto de usucapión al pernoctar la noche en otra iglesia distinta a la de su sede, como cuentan que ocurrió hace siglos con otras imágenes… En el interior de la Colegiata también impresionó a los asistentes el sentido balanceo, a hombros de sus portadores, del Santísimo Cristo de la Expiración (el Cachorro), bellamente cubierta su anda con un manto de flores rojas. Fue un momento especial acompañado por una música (“En mi barca”, a trompeta viva) preciosa.

Sólo queda reseñar que el viaje de regreso a la sede, bajo la lluvia y cubierta la imagen con el gigantesco plástico, en la parroquia de la Virgen del Carmen, entre resignación y algún lamento, fue más triste que el de ida y que Nuestra Señora de los Dolores fue bajada del carro y colocada en su altar como queda siempre a la finalización de la procesión del Viernes Santo. Portadores y cofrades fuimos a cambiarnos de vestimenta y acudimos luego a cenar en el local bajo de la iglesia, donde aún nos preguntábamos por qué últimamente llueve en Semana Santa con tanta frecuencia. No obstante, todos coincidimos en que la ilusión por salir en procesión el año que viene será mayor aún si cabe.

Xàtiva, a 23 de abril de 2011

Pedro Pérez Borreda
Cofrade portador de Nuestra Señora de los Dolores de Xàtiva

sábado, 23 de abril de 2011

Viernes Santo, sin procesión general






La mañamna de ayer fue de un sol radiante después de una noche muy lluviosa. Se pudo salir y acompañar a la Camilla. Tras la procesión vimos las primeroas nubes por la sierra de Enguera. Llovió algo sobre las tres pero luego ha dejado de hacerlo. Nos hemos ido al Via Crucis, donde hubo portadores que leyeron más de una estación, y sobre las cinco y media preparamos la Imagen para salir.Fue rápido y sencillo, incluso ponerla sobre el carro adaptado al anda mediana. Cuando salimos del Carmen el cielo sobre el Castillo estaba gris pero decidimos subir a la Seo. A mitad camino empezó a llover así que hemos optado por cobijarnos en la Seo, como hicieron el Sepulcro y el Eccehomo. Tras dejarla primero junto a la puerta lateral, al final dejamos ese lugar para el Eccehomo y dejamos la imagen en esa nace lateral por delante del Sepulcro. A las seis y media la Hermandad se reunió, llovía y no poco, y decidio retrasar la salida a las siete y media. No dejó de llover en ningún momento.Se pasó el tiempo saludando a otros cofrades de otras cofradías, viendo sus imágenes. A las siete y media de la tarde se suspendió oficialmente por parte del presidente de la Hermandad, Rafael Esparza.

Se nos ofreció dejar la Imagen en la Seo hasta hoy por la mañana pero tras la consulta quedó claro que la queríamos en el Carmen. Con la ayuda de los pendones y de las bridas de Ximo le pusimos el chubasquero. Nos dio tiempo a ver bailar al Cachorro dentro de la Seu.

Salimos por la puerta lateral porque no tiene escalones. Nos costó un poco pero salimos. Con lluvia llevamos la Imagen a casa y la entramos. Decidimos dejarla en su anda floral hasta el próximo jueves. Secamos con cuidado las barras y la poca agua que se había colado en "la montaña".

A las nueve y media de la noche quedamos para cenar y eso hicimos, con tarde de golosinas incluida para los más pequeños.

El próximo jueves estamos convocados de nuevo en el Carmen a las ocho de la tarde para trasladar de nuevo la Vírgen a su anda habitual. Mañana domingo la banda participará en el Encuentro de Resurección a partir de las 10 de la mañana.