lunes, 29 de junio de 2009

Un tributo necesario

Esta tarde recibirá sepultura María García López. Tenía 98 años de edad. Su nombre es desconocido para muchos cofrades de la Dolorosa pero a ella, porque estuvo junto a su marido, Antonio Beltrán, debemos que se conserve el rostro y una de las malos de la imagen original de la Dolorosa. Según narra su hija Maruja, camarera de la Dolorosa, su padre, republicano, recogió del fuego el rostro (sin ojos) y las dos manos de la Vírgen y pese al peligro que ello suponía las guardó en su casa. Pasada la guerra las entregó a la entonces presidenta de la Cofradía que siempre respetó el nombre del bienhechor. Una vez, cuenta Maruja, alguien que sabía de este hecho le comentó, al paso de la Vírgen ya restaurada por la calle, que la Cofradía debería haberle regalado la vesta. Antonio le contestó que "bien a gusto se la hubiera puesto".
La presidenta de la Cofradía, Mª Carmen Martí, ha acudido al Tanatorio para en nombre de la Cofradia transmitirle el sentimiento de pésame y hacerle entrega de una medalla de nuestra Vírgen como símbolo de reconicimiento.

1 comentario:

  1. En el texto se habla de las dos manos, y tras la reciente restauración se ha documentado que sólo las mano izquierda es original. ¿Qué pudo haber pasado con la mano derecha original?.
    Con respecto a los ojos del rostro, las catas de policromía de la restauración han devuelto el estado del rostro a la restauración del año 1948. Respecto a los ojos, no hay constancia de la policromía del rostro anterior a la reconstrucción de la imagen. El único indicio al comparar las fotografías de 1948 y 1923 es que la mirada de la Virgen parece la misma.

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